Concentrados de Cannabis

Guía completa: Concentrados de cannabis y cómo se utilizan

Concentrados de cannabis
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Si algún día te fumaste como yo dos o tres porros a la vez a ver si te hacía más, lo que realmente necesitabas era un concentrado.

La primera vez que me topé con uno, le di una calada bien confiado pensando que empezaría el efecto al rato… nel. Con una sola calada te puedes poner bien high, porque la potencia está cañona.

Por eso, si no los conoces, déjame decirte que los concentrados de cannabis tienen su magia, especialmente para quienes ya llevamos tiempo en el business. El problema es que son tantos tipos y subtipos que a veces confunde. Por eso te los ordené todos en un artículo para que sepas qué te estás metiendo antes de dar tu primera calada.

Qué son los concentrados de cannabis

Empecemos por lo básico.

Los concentrados son extractos de la planta que se enfocan en sacar lo mero bueno: los cannabinoides como el THC y el CBD, y los terpenos, que son los que le dan ese saborcito característico.

Hay un chorro de formas de obtenerlos: con solventes como butano y CO2, o sin solventes, como el rosin. Y cada método da un tipo diferente de concentrado, con su textura y potencia.

Y lo más importante, como su nombre lo indica, los concentrados vienen potentes y recargados. Es para el que no se anda con medias tintas y quiere resultados más rápidos. Si ese eres tú, los concentrados de cannabis te darán una buena experiencia.

concentrados de marihuana

Qué los hace diferentes

Los concentrados traen más cannabinoides en menos volumen. A ver, si un porro normal tiene un 15 a 20% de cannabinoides, los concentrados llegan al 80 a 90%. En otras palabras, una calada de esta madre equivale como a cinco del churrito normal.

Claro que sí, te rinde un buen. Y si sabes cómo dosificarte, hasta te puede salir más barato que andar rolando porros todo el día.

Además, para quienes lo usan medicinalmente, los concentrados son oro molido: alivio casi inmediato para el dolor, ansiedad o insomnio, sin tanto rollo.

Eso sí, no es para cualquiera. Si apenas vas empezando, la neta mejor dale primero a la flor, ve cómo reacciona tu cuerpo, y ya después te avientas al mundo de los concentrados con calma. Porque aunque se vean bonitos y huelan deli, también te pueden tumbar si no sabes lo que haces.

Pero si ya tienes callo, los concentrados de cannabis son una joya. Versátiles, potentes, y con una variedad que no te acabas.

Tipos de concentrados

¿Y cuáles tipos de concentrados existen?

Hay de todo y para todos los gustos: unos que se hacen con solventes, otros sin nada de eso, y también los que vienen en forma de líquidos o tinturas. Cada uno tiene su estilo, su potencia y su forma de uso.

Están los destilados, el BHO (que de ahí salen cosas como el shatter, el wax, el sauce, los diamonds…), los que se hacen en vivo como el live resin, y también los artesanales tipo hash, rosin, bubble hash, que no usan solventes.

Pero no te me abrumes, ahorita sólo te doy un vistazo general para que sepas qué show. Vamos entrando en materia para ver cómo es cada uno: qué son, cómo se hacen, cómo se ven y, lo más importante, cómo pegan.

concentrados de cannabis

Concentrados con solventes

La extracción con solventes es de los métodos más usados y potentes. Básicamente, lo que se hace es usar sustancias como butano, propano, etanol o CO2 para separar los tricomas de la planta (o sea, esas glándulas llenas de THC, CBD y terpenos). Los separamos y así sacamos lo más chido en forma de aceite, resina o cristal.

Suena medio rudo eso de “solventes”, pero tranqui: cuando se hace bien, en sistemas cerrados y con purga al vacío, no queda nada de químico en el producto final. Lo que te fumas, vapeas o dabeas está limpio. Eso sí, el proceso debe hacerse de manera totalmente profesional, porque si lo hacen al aventón puede quedar contaminado.

En otras palabras, ojo con tus proveedores si no sale de una caja con sello de calidad.

La extracción con solventes abre un abanico enorme de posibilidades. Puedes tener desde destilados casi puros, hasta resinas super aromáticas que te llenan la boca de sabor. Veamos cada una de las opciones a disposición:

Extracción con etanol o alcohol isopropílico

El etanol es un solvente común en la fabricación de extractos, especialmente tinturas, comestibles o aceites que no se van a vaporizar directamente. Hay dos métodos que probablemente te topes por ahí:

  • QWET (Quick Wash Ethanol): se hace con alcohol de grano.
  • QWISO (Quick Wash Isopropyl): se hace con alcohol isopropílico (este no es comestible, ojo).

Ambos sacan bien los cannabinoides, pero también jalan clorofila y ceras, que pueden darle un sabor medio a pasto o amargo si no se purifica bien. Por eso, muchos hacen lo que se llama winterization, un proceso de enfriamiento para eliminar esas impurezas.

La ventaja es que el etanol es fácil de conseguir y no es inflamable como el butano, que veremos más adelante. Pero si lo que buscas es sabor o efecto fino, quizá no sea la mejor opción.

Si ves un gotero o aceite etiquetado como tintura de cannabis y no dice si es destilado o CO₂, lo más probable es que venga de extracción con etanol.

extracción de concentrados con etanol

Destilados de cannabis

Los destilados de cannabis son el top en cuestión de pureza. Literal, pueden traer hasta un 99% de THC o CBD, dependiendo de qué andes buscando. Es como convertir la flor en un fármaco: no huelen, no saben, pero pegan durísimo y con precisión quirúrgica.

Primero se extraen con etanol y luego se purifican usando calor y presión. El resultado es un aceite clarito, casi transparente, que puedes usar de muchas formas: vaporizadores tipo cartucho, gominolas, tinturas, cápsulas, hasta en cremitas cannábicas.

Una cosa que hay que saber es que, como pierden la mayoría de los terpenos en el proceso, ya no tienen esa esencia de planta. Se les pueden reintroducir después para darles sabor o efecto específico, pero hay muchos otros concentrados de cannabis con altos niveles de THC y sabor a mota. Quienes buscan un destilado de cannabis rara vez lo vuelven a mezclar con terpenos.

Pero ojo: aunque estén potentes, los destilados pierden un poco el famoso “efecto séquito“, que es esa sinergia entre todos los compuestos naturales de la planta.

Lo bueno es que son de lo más discreto y fácil de dosificar. Los destilados son una excelente opción, especialmente si los usas medicinalmente o si quieres evitar el olor clásico a hierba cuando andas en la calle o en lugares donde no se puede fumar.

Destilados de marihuana

Extracción con hidrocarburos (BHO / PHO)

Vamos con otro de los meros meros en el mundo de los concentrados de cannabis: la extracción con hidrocarburos.

Aquí es donde entran el famoso BHO (Butane Hash Oil) y su primo el PHO (Propane Hash Oil). Estos dos han sido clave en la escena cannábica por años, sobre todo porque permiten sacar concentrados bien potentes y con un perfil de sabor brutal.

Vamos con cada uno de ellos

BHO (Butane Hash Oil)

El BHO se hace con butano frío, que se usa para extraer los cannabinoides y terpenos de la planta. Lo chido de este método es que, como se trabaja a temperaturas bajas, los terpenos se conservan bastante bien, así que el sabor y el olor quedan muy marcados.

Pero, importantísimo: esto no es para andar haciendo en la estufa de tu depa. Hay riesgo serio de explosión si no se hace en un laboratorio bien equipado, con ventilación y purga al vacío. Así que siempre busca productos hechos por bandas que saben lo que hacen.

Es uno de los más populares por su eficiencia: saca mucho y pega duro. Este método es muy popular porque no desperdicia casi nada, y da resultados variables adaptados a todos los gustos.

Jesse y Heisenberg Extrayendo Wax

Con BHO se pueden hacer varias texturas como el shatter, wax o budder. El shatter, por ejemplo, queda como una lámina quebradiza, tipo caramelo duro, súper potente pero más difícil de manejar si estás en movimiento. El wax es más suave, como mantequilla espesa, y es mucho más fácil de agarrar con el dabber. Y el budder, que es como una mezcla entre los dos, tiene una textura más cremosa y es ideal si quieres conservar bien los terpenos sin complicarte.

Cada textura no solo se ve diferente, sino que cambia la experiencia: desde cómo lo manipulas hasta cómo pega y qué tanto sabor tiene. Por ejemplo, el wax suele tener entre 60 y 80% de THC mientras que el budder suele tener un poco más, entre 70 y 90%.

Por eso, si te topas con un producto BHO, chécate bien qué textura es, y elige la que mejor se adapte a tu forma de consumir. Si apenas vas empezando, quizá te convenga algo más manejable como el wax o el budder, antes de aventarte con el shatter o los diamonds.

Derivados del BHO

Para darte más norte y seguridad a la hora de elegir tu concentrado de BHO, aquí te dejo un resumen con los subtipos que te vas a encontrar en el mercado. Dependiendo de cómo se maneje el extracto después de sacarlo, se pueden lograr un chorro de formas diferentes, cada una con su personalidad, textura y estilo de consumo.

Shatter

Es el clásico que parece caramelo quebradizo. Es translúcido, duro y con una consistencia vítrea que literalmente “se rompe” al tocarlo.

  • Ideal para: quienes quieren algo potente, limpio y que rinda.
  • Tip: conviene calentarlo ligeramente antes de manipularlo para que no se desmorone sin control. Mejor usarlo con dabbers de punta afilada.
concentrados de marihuana shatter

Wax, Budder y Batter

Estos son más suaves, como una pasta densa tipo mantequilla o crema espesa. Se logran al batir el extracto mientras se enfría o al aplicar menos calor en el proceso.

  • Ventaja: Son fáciles de manejar, no se quiebran como el shatter y se adhieren bien a las herramientas de dabbing.
  • Perfil de sabor: suelen conservar más terpenos, así que tienen un sabor más aromático y natural.
  • Diferencias entre ellos: El wax es como una resina espesa. El Budder tiende a ser más cremoso, mientras que Batter puede ser un poco más espeso o aireado.
Frascos de cristal con wax

Crumble y Sugar

El Crumble se ve seco, poroso, como panecillo viejo o queso desmoronado. Es muy fácil de manipular y dosificar. Puede parecer menos “glamuroso”, pero es práctico y eficaz. Por su parte, el Sugar tiene una textura como de azúcar húmeda o miel granulada. Es pegajoso y huele delicioso. Se forma cuando los terpenos comienzan a separarse del THCA.

  • Ideales para: vaporizadores con buen control de temperatura o para dabbing en niveles bajos de calor.

Sauce

Es un extracto que parece una mezcla entre cristales y un líquido viscoso lleno de sabor. Es uno de los preferidos por su equilibrio entre potencia y perfil aromático.

  • Dato clave: Lo mejor es combinarlos: los cristales dan potencia, y el líquido da sabor. Muchas marcas los venden juntos precisamente por eso.

Diamonds o Crystalline

Son cristales de THCA casi puros, con apariencia de piedritas brillantes como azúcar gruesa o cuarzo molido.
 No tienen terpenos, así que si los usas solos, el sabor es muy neutro. Pero pegan como martillo.

  • Para un mejor resultado: se pueden mezclar con terpenos externos para mejorar el sabor y redondear el efecto.
  • Consumo recomendado: en dabbers con buena regulación de temperatura. Usar temperaturas bajas si se combinan con terpenos para evitar quemarlos.
crystalline concentrados de cannabis

Consejo Final:

No hay uno que sea “mejor” que otro, sino el que mejor se adapta a tu gusto, tolerancia y forma de consumo. Si buscas potencia sin complicaciones, ve por shatter o diamonds. Si lo tuyo es el sabor, el sauce o el budder te van a encantar. Y si estás empezando, prueba con wax o crumble: son fáciles de manipular y te dejan explorar sin desperdiciar.

PHO (Propane Hash Oil)

El PHO es casi igual al BHO, pero en vez de butano se usa propano. La diferencia clave es que el propano hierve a una temperatura más baja, lo que permite una purga más limpia y texturas más suaves, tipo cremosas. Esto ayuda a que los concentrados de cannabis salgan con un perfil aromático más fino, manteniendo mejor los terpenos y generando sabores más marcados y elegantes.

Eso sí, el propano es más caro y no siempre está tan fácil de conseguir, por eso es menos común en el mercado, pero si tienes chance de probar un PHO bien hecho, vas a notar la diferencia en sabor, textura y suavidad al fumar o vaporizar. A diferencia de los concentrados BHO, que pueden resultar en varias texturas como shatter, crumble o diamonds, los PHO tienden a dar una sola consistencia, muy parecida al budder o batter: suave, untuosa, fácil de manejar.

Algo que también vale la pena saber es que, como el PHO retiene mejor los terpenos, el efecto puede sentirse más “completo” o equilibrado. No solo pega fuerte, sino que la experiencia se siente más redonda, con matices que se pierden en otros extractos. Ideal para quienes buscan un dab con sabor real, no solo potencia.

En cuanto a potencia, estos concentrados traen entre 70 y 90% de THC, más o menos similar al budder en los BHO.

PHO propane hash oil

Live Resin

Si estás acostumbrado y disfrutas el aroma de tu mota, el Live Resin es lo tuyo. Se hace a partir de plantas de cannabis frescas que se congelan justo al ser cosechadas. Nada de secado ni curado. Esto es clave porque permite conservar todos los terpenos naturales, esos que normalmente se pierden cuando la hierba se seca.

Se extrae usando butano o propano a bajas temperaturas. Por eso muchas veces se incluye dentro de los BHO/PHO. El resultado es una resina muy aromática, pegajosita. No es tan agresiva como un destilado puro, pero sí pega rico y sabe mejor. Y esa es precisamente la diferencia y por lo cual prefiero colocar el Live Resin en una categoría aparte. Para mí es el que da una experiencia más cercana al porro natural en el mundo de los concentrados de cannabis.

Lo más común es usarla para hacer dabs, pero también hay cartuchos de vape con live resin (checa que diga “live” y no solo “full spectrum”).

Y como puedes ver en la imagen, también viene en distintos tipos dependiendo de la consistencia.

Distintos tipos de live resin

Extracción con CO₂

Este método usa CO₂ en estado supercrítico (algo entre líquido y gas) para extraer los compuestos buenos de la planta. Es un proceso más seguro, limpio y muy usado en industrias como la farmacéutica o la de alimentos ya que es fácil y eficiente de producir a gran escala. Aquí no hay riesgo de fuego ni solventes inflamables.

Eso sí, la potencia y el sabor no están al nivel del BHO o del Live Resin. Tiende a dar un extracto más neutro, tanto en aroma como en efecto. Muchos cartuchos de vape usan CO₂, así que si ves uno con sabor suavecito o etiquetado como “broad spectrum” o “CO₂ extract”, ya sabes por qué no huele tan fuerte.

En resumen, es una opción más limpia, segura, pero un poquito más suave en cuanto a punch y sabor.

Extracción sin solventes

Después de ver la extracción con solventes vamos a entrarle al campo de lo natural-natural. La extracción sin solventes —también conocida como solventless— es justo lo que suena: obtener concentrados de cannabis sin usar ningún químico.

Aquí todo es físico: presión, calor, agua, fricción. Nada de butano ni etanol. El resultado es un producto súper limpio, que conserva bien el sabor y el efecto original de la planta.

Este tipo de extracción es muy valorado por quienes buscan algo más artesanal o simplemente quieren estar seguros de que lo que están consumiendo no tiene ni un residuo raro.

¿Y lo mejor? Hay formas de hacerlo en casa si tienes las herramientas y la paciencia.

Kief y Dry Sift

Es básicamente el polvito que se junta al fondo de tu grinder. Técnicamente, son tricomas secos: esas pequeñas glándulas de resina que recubren los cogollos y que contienen la mayor parte del THC, CBD y terpenos. Para recolectarlo bien, se usa una malla fina y se sacude o frota la flor seca sobre ella.

Es de lo más fácil de conseguir, incluso sin equipo pro. Si tienes un grinder con compartimento para kief, ya vas de gane. Cuando está bueno se ve dorado o color arena clara, y brilla. Si está verde, probablemente trae pedacitos de hoja molida.

Lo puedes espolvorear sobre un porro, mezclar con flor en la pipa, o prensarlo para hacer hash casero. Pero ojo, porque el kief pega más de lo que parece. Aunque se vea inofensivo, tiene más potencia que la flor sola. Una pizquita encima de un bowl puede ser la diferencia entre un toque relax y quedarte pegado al sillón.

Kief y Dry Sift

Hash sólido

Aquí estamos hablando del clásico de clásicos. El hash, o hachís como también le dicen, es básicamente kief prensado. Puedes hacerlo de varias formas: con tus propias manos si tienes buena técnica y paciencia, con calor moderado o con prensas especiales que aplican presión pareja.

Si alguna vez has oído hablar de las charas, esa es una variante tradicional de India y Nepal que se hace frotando flores frescas entre las palmas hasta que se forma una pasta resinosa. Artesanal total.

¿Y por qué sigue siendo tan popular? Porque conserva el sabor y el efecto de la flor, pero en una presentación más concentrada y fácil de usar. Es flexible, lo puedes desmenuzar y mezclar con flor para un porrito más potente, o vapearlo directo si tienes el equipo.

A veces puedes encontrarlo muy duro. Si es así, caliéntalo ligeramente entre los dedos antes de usarlo. No necesitas mucha cantidad para sentir el efecto.

Bubble Hash (Ice Water Hash)

Este es otro nivel de hash, más fino y más limpio. El bubble hash se hace usando agua fría, hielo y bolsas filtrantes especiales (de distintos micrajes). La idea es agitar los tricomas fuera de la flor con el frío y luego filtrarlos. Lo que obtienes es una especie de “arena mágica” o pasta espesa, dependiendo de la pureza.

Lo más importante aquí es el secado. Si no se seca bien, puede generar moho. Por eso muchos prefieren usar un liofilizador o secado al aire con mucho cuidado. Cuando está bien hecho, el bubble hash es una joya: sin residuos, con sabor intenso y efecto suave al inhalar. Ideal para vapear o para hacer rosin de altísima calidad.

Cómo identificarlo:

  • Si parece polvo seco y dorado: buena señal.
  • Si es oscuro y pegajoso: puede ser de calidad alta, pero también depende del secado.
  • Si huele a pasto mojado: probablemente se almacenó mal o tiene humedad.
bubble hash

Rosin

El rosin es uno de los concentrados favoritos de quienes buscan pureza sin compromisos. Se obtiene aplicando calor y presión a la flor, al kief o al hash. En cuestión de segundos, empieza a salir una resina brillante que puedes recolectar y usar directo.

Hay varios tipos:

  • Flower Rosin: cuando usas flor directamente.
  • Hash Rosin: usando hash (como el bubble) para una extracción más limpia.
  • Live Rosin (diferente al live resin): cuando todo se hace con material fresco congelado, conservando más terpenos.

Si le vas a entrar al rosin, es bueno saber que la temperatura, presión y tiempo cambian el resultado. Más calor puede darte más cantidad, pero menos terpenos. Menos calor conserva más sabor pero rinde menos. Es cosa de encontrar el punto medio.

Texturas que puedes encontrar:

  • Fresh press: transparente, pegajosito.
  • Budder: cremoso, como mantequilla.
  • Shatter: sólido, cruje al romperlo.
  • Sugar o sap: granulado o tipo miel espesa.

En todo caso, si vas a comprar rosin, asegúrate que venga bien empacado (sin luz ni calor) y que no tenga olores raros. Un buen rosin huele delicioso desde que abres el frasquito.

Live resin

Tinturas y extractos

Dependiendo del caso, algunas tinturas y extractos pueden contener productos de los que ya revisamos arriba. Sin embargo, me parece una muy buena idea dejarte también esta pequeña guía para que sepas cómo escogerlos.

Básicamente, son concentrados de cannabis líquidos. Se consumen vía oral (tragados) o sublingual (debajo de la lengua). La neta, son de las formas más discretas y fáciles de usar, sin necesidad de prender nada ni armarte un porro, así como los edibles.

Se usan para cosas medicinales y también para relajarte sin andar bien high de golpe. La onda es que puedes controlar bien la dosis y el efecto sube de forma pareja.

Se hacen con alcohol, tipo etanol, para sacar los compuestos buenos de la planta.

Tipos comunes:

  • Full-spectrum: trae de todo, THC, CBD, terpenos y otros compuestos. Te da un efecto más completo, como el famoso “efecto séquito”.
  • Broad-spectrum: similar al anterior, pero sin THC (por si le huyes al viaje o te hacen un test antidoping).
  • Isolate: solo un cannabinoide, usualmente CBD o THC, nada más.

Ventajas reales:

  • Súper fácil de dosificar: unas gotitas y listo.
  • No huele, no hace humo, puedes usarla en cualquier lado.
  • El efecto llega más rápido que un comestible, pero más lento que fumar (entre 15 y 45 min por la vía sublingual).
  • Puedes mezclarla en tu bebida, cafecito o incluso comida.

Ojo: Hay que leer bien la etiqueta. Algunas tienen mucho THC, otras son puro CBD. No todas pegan igual, así que empieza con poco y ve ajustando.

destilado de cannabis

Extractos líquidos sin alcohol

Hay banda que no puede o no quiere consumir alcohol, y para ellos hay opciones bien buenas:

  • Aceites portadores: En lugar de alcohol, se usa aceite de coco, MCT o de oliva. Son ideales si quieres algo más suave con el estómago o para aplicar directo en la piel (algunos los usan para masajes con efecto relajante). También van vía sublingual o mezclados con comida.
  • Glicerina vegetal: Es dulce al gusto y cero alcohol. Queda bien para mezclas en bebidas o postres, aunque no dura tanto como las tinturas con alcohol. Muy popular entre quienes hacen comestibles en casa.
  • RSO (Rick Simpson Oil): Este es nivel pro. Es un extracto súper concentrado que se hace con alcohol, pero luego se evapora el solvente y queda una pasta densa y negra. Lo hizo famoso Rick Simpson para uso medicinal contra el cáncer.

En fin, si vas empezando con este tipo de concentrado, siempre checa el contenido de THC y CBD. Empieza con una dosis pequeña y espera el efecto (mínimo 30 min). No mezcles con alcohol o estimulantes si no sabes cómo te va a pegar. Y guarda tus frascos en un lugar fresco y oscuro.

Productos mejorados o infundidos

Además de lo que ya hemos hablado, existe algo más. ¿Qué tal si mezclamos los concentrados con la planta? El resultado son los productos infundidos.

Si ya probaste la flor y los concentrados de cannabis, pero andas buscando algo más cargado, con más punch y sabor, los productos infundidos son lo tuyo. Son flores potenciadas al máximo. Cogollos bañados en aceites, rebozados en kief o cubiertos de cristales.

En resumen, es mota con esteroides. Y estos son los principales tipos:

Moon Rocks

Para hacer las moon rocks se baña la flor en aceite de hachís (generalmente BHO). Luego la flor con aceite es rebozada en kief. Es como una bomba resinosa y pegajosa que puede traer hasta un 60 % de THC.

Y claro que sí, pegan duro. Se deben preparar con tijeras o con la mano, con cariño. Olvida el grinder. Y se fuman en pipa o bong, con fuego suave. Si los quemas muy rápido, arruinas el sabor y desperdicias el efecto.

Moon rocks

Sun Rocks

Si las Moon Rocks son brutales, las Sun Rocks son su versión elegante. Utilizan flor de la mayor calidad, aceite de la misma cepa (para que todo combine sabrosamente), y a veces un toque de kief finísimo.

El perfil de terpenos se cuida más, el efecto es más limpio, y pueden llegar hasta un 90 % de THC. Perfectos si buscas potencia con estilo.

Ice Rocks

Estas joyitas parecen hechas de nieve. Son flores cubiertas de cristales de THCA (o CBD), a veces mezcladas con aceite para darles esa apariencia blanca y crujiente.

Como todo, cuando calientas el THCA, se vuelve THC, y algunos productos alcanzan una pureza casi total (99 %). Pegan sabroso, directo y sin rodeos.

Otros formatos infundidos

  • Snowballs: versiones creativas tipo “edición especial”. Combinan flor, aceite y cristales según el efecto que busques. Hay de todo: THC alto, CBD relajante o combinados para un efecto más parejo.
  • Pre-rolls infundidos: porros ya preparados con flor infundida. Si no quieres batallar armando o pegándote las manos, estos te sacan del apuro.

Conclusión

Los concentrados de cannabis son otro rollo. Son para quienes buscan más sabor, más potencia, o simplemente otra forma de conectar con la planta. Y no importa si apenas vas empezando o si ya llevas años fumando, siempre hay algo nuevo por descubrir.

La neta, esto no va de ver quién aguanta más ni de irte de boca con el primer dab que te pasen. Va de conocer lo que te estás metiendo, de entender cómo se hizo, qué textura tiene, cómo se consume y qué efectos esperar. Esa es la diferencia entre solo volarte y realmente disfrutar.

Lo chido es que hoy en día tenemos un montón de opciones: desde algo súper limpio y discreto como un destilado o una tintura, hasta una bomba de sabor como un live resin o un rosin artesanal. Y todo eso te da chance de adaptar tu experiencia como tú quieras: relajado, terapéutico, intenso, sabroso… tú decides.

Así que ya sabes, no le saques. Infórmate, empieza con calma y date el tiempo de encontrar el concentrado que va contigo. Porque si algo tienen en común todos estos formatos, es que bien usados, te dan viajes que sí valen la pena.

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